Cristianos inconstantes
10 Abril 2008“Y la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba, diciendo: !!Hosanna al Hijo de David! !!Bendito el que viene en el nombre del Señor! !!Hosanna en las alturas!” Mateo 21:9
“Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo? Todos le dijeron: !!Sea crucificado!” Mateo 27:22

Hace apenas unos años, Ronaldinho, una de las grandes estrellas del fútbol, ganador (entre otros premios) de dos FIFA World Player y un balón de oro; y con su equipo (el FC Barcelona), dos ligas nacionales y una Liga de Campeones de Europa, deslumbraba con su juego y sus goles, con su arte con el balón… la gente le aclamaba, las multitudes le adoraban…
Sin embargo en la actualidad, da la sensación de que ya nadie se acuerda de todo eso, dicen que se lesiona constantemente, falta a los entrenamientos, sale, a veces no juega y su entrenador, y sobre todo la afición, confia menos en él.
¿Que pasó? No se sabe, pero eso nos recuerda lo inconstante que puede ser el hombre para todo, hasta para algo tan aparentemente divertido como puede ser jugar al fútbol y ganar millones con este deporte o con otros. Pero quería recalcar también la actitud de la afición, no sólo pasa cuando un “ídolo” suyo cae en desgracia, sino cuando tras ver a su equipo jugar a gran nivel durante varias semanas, basta que pierda un par de veces seguidas para que buena parte de la hinchada le dé la espalda.
En los versículos con los que abrimos este pensamiento, el primero de este blog, hay menos de una semana de diferencia, el primero relata el Domingo de Ramos, la entrada triunfal en Jerusalén, las multitudes aclamaban a Jesús, le bendecían, le tendían ramos y mantos en el suelo en señal de reverencia hacia alguien muy importante.
Apenas pasaron cinco días para que la cosa cambiara radicalmente, en el segundo versículo se puede ver a la multitud gritando, pero en este caso, pidiendo la crucifixión para el Señor, incluso prefirieron soltar a un asesino en su lugar. ¡Que paradoja más grande!
¿No pensáis que los creyentes muchas veces somos así? El domingo acudimos a nuestro Señor, para bendecirle, para rendirle culto y llegado el viernes (o el lunes, o el martes, etc…) le damos la espalda… Somos como esa afición inconstante que no le dedicamos a él todo lo que se merece, y Él, al contrario que las estrellas del deporte, no nos falla.
Viendo todas las maravillas que Cristo hace en nuestra vida, día tras día, ¿No creéis que deberíamos darle devoción nosotros día tras día?
Pensamiento basado en el que aparece en el 5 de abril del devocional Nuestro Pan Diario © 2008 Ministerios RBC




