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El triunfo del amor

2 Mayo 2008

“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece
no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor;
no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad.
Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.
El amor nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.”

1ª Corintios 13: 4-8

Ruth y Andrés

Hoy dia, en países como este (España), la familia ya no es lo que era, en el que cada vez hay más divorcios, concrétamente se tramita uno cada 3,7 minutos , resulta más dificil creer en el amor, en un amor profundo, incondicional, mutuo, basado en el respeto, la solidaridad y el apoyo en todo momento, por duro que sea… pero hay una buena noticia, ¡Ese amor existe! no es cosa del pasado, ni de románticos empedernidos, es real y esta al alcance de todos, es el amor ágape que el Señor nos ha mostrado y nos muestra cada día y es un amor inmenso, que la mente humana no puede abarcar… pero que comprendiendo cuanto nos ha amado el Señor y si nos fijamos en su ejemplo, su sacrificio, su perfección, podremos también amar a otros, podremos mantener una comunión perfecta con nuestros semejantes ¡Amémonos los unos a los otros como Él nos ha amado!

Y por supuesto, hablando del amor, del matrimonio y en relación a la foto que ilustra este artículo, nos alegramos de que Ruth Herrera y Andrés Bitar hayan decidido dar el paso de unir sus vidas en el perfecto y sin duda bendecido vínculo matrimonial, el próximo 3 de mayo. Ella, es una de las líderes juveniles más destacadas, no sólo en su etapa en nuestra iglesia y nuestra región, sino también ahora, en la iglesia Bautista de “El Buen Pastor”; y él, también un líder escogido y levantado por Dios para pastorear junto a Juan Manuel Quero, esta iglesia madrileña.

Desde este blog y desde la Iglesia Bautista de Sanse (donde Ruth fué una joven muy especial), les deseamos a ambos todas las bendiciones de parte de Dios y toda las felicidades del mundo. ¡No os olvidéis nunca del Señor sea que vengan tiempos malos, o sea que estemos en la más absoluta prosperidad! Seguiremos orando por vosotros. ¡Un fuerte abrazo!