Brevísima historia de la Música en el Culto Cristiano II

Los Salmos.

El libro de los Salmos es una colección de poesía hebrea que encontramos en la Biblia. Es la más extensa, aunque no exhaustiva, pues ya hemos visto que podemos encontrar poemas y cánticos en otros libros de la Biblia. Es uno de los libros más apreciados tanto por judíos como por cristianos.

Es interesante ver la cantidad de ocasiones en que aparecen los términos “cantad”, “entonad”, etc, relacionados con la forma de usar los Salmos. También llama la atención las indicaciones que aparecen en muchos de ellos acerca de la melodía o instrumentos que deberían ser utilizados en su interpretación.

Algunos instrumentos antiguos:

Tamboril, Liras y Címbalos

Sistro, Pandero y Aulós (Flauta de dos cañas)

Una gran parte de los Salmos se atribuye al Rey David, aunque hay muchos atribuidos a otras personas mencionadas en la preparación del culto en el Templo, citada anteriormente, como Asaf, los hijos de Coré, etc.

Son ejemplo de la utilización de la música y el canto en el Culto en el Templo y, posteriormente, en la Sinagoga.

La música en la Sinagoga

La adoración a Dios en la Sinagoga es muy diferente a la del Templo. Surge durante el exilio babilónico, donde no tenían el Templo y, por tanto, no podían realizar todo lo exigido en el sistema de sacrificios y la adoración relacionada con éste. El culto en la Sinagoga se centra en las oraciones y la lectura y comentario de las Escrituras. Debido a la dispersión del pueblo de Israel en todo el mundo conocido, la institución tuvo una gran difusión. Según el Talmud, en tiempos de Jesús, sólo en Jerusalén había 394 sinagogas. Esta institución perdura hasta nuestros días extendida por todo el mundo.

La diferencia en la función entre el Templo y la sinagoga se refleja en los papeles diferentes que la música jugó en estas dos instituciones. Mientras la música del Templo era predominantemente vocal, con instrumentos de cuerdas para ayudar al canto, la música de la sinagoga era exclusivamente vocal, sin acompañarse con algún instrumento. En el Templo el ministerio musical estaba en las manos de músicos profesionales. Su música coral era un accesorio al ritual sacrificial. Se puede decir que la música era “centrada en los sacrificios“. La participación de la congregación estaba limitada a las respuestas afirmativas como “Amén” o “Aleluya.” Por contraste, en la sinagoga el servicio, incluso la música, estaba en las manos de personas laicas y la música estaba “centrada en la Palabra“.

Poca evidencia sugiere que alguna vez se usaran instrumentos musicales en el servicio de la sinagoga. Sabemos que después de la destrucción del Templo en el año 70 D.C., el único instrumento utilizado en el servicio de la sinagoga era el shofar. La razón se debía en parte a la hostilidad de los Fariseos a la música instrumental, y en parte debido al luto profundo por la pérdida del Templo y la tierra, y la desaparición de las funciones levíticas, incluyendo la provisión de música para el santuario.

Shofar

La exclusión de los instrumentos de culto judío permaneció efectiva durante muchos siglos. Sólo después de la pérdida de poder político por los rabinos en el siglo diecinueve, fue posible que la música instrumental apareciera nuevamente en la sinagoga; aunque la exclusión todavía permanece donde, como en el Israel de hoy, los rabinos ortodoxos retienen algún poder”.

El canto en la adoración también era utilizado fuera de la sinagoga. En reuniones familiares y de amigos, durante las comidas de celebración de las distintas festividades, como la Pascua, también se acostumbraba a cantar algún “himno” o salmo, generalmente uno o más de los conocidos como “Hallel”. Un ejemplo de este uso lo encontramos en los evangelios en el pasaje de Mateo, y su paralelo en Marcos, donde se narra la institución de la Cena del Señor.

Los judíos se reunían en la sinagoga de manera bastante informal para orar, leer y cantar las Escrituras. Para ellos, la música no era un fin a sí mismo, sino un medio de alabar al Señor cantando Su Palabra y así conocer Su deseo revelado.

Continuará.

El Himno:

Cuán grande es Él.

Un soleado día en 1885 el pastor y senador sueco, Carl Boberg, regresaba de una reunión. Caminaba por el campo cuando de pronto fue alcanzado por una tormenta veraniega. Se guareció bajo unos árboles esperando a que escampara. Mientras tanto, reflexionó en la grandeza de Dios, y así nació este hermoso himno. Fue traducido al alemán en 1907 y luego llevado a Rusia en 1912, 5 años antes de la Revolución. Un misionero inglés, Stuart K. Hine, lo aprendió en ruso y lo tradujo, agregando la cuarta estrofa en 1948. Fue traducido al español en 1958, por un argentino. La primera y tercera estrofas se basan en el himno original de Boberg, la 2ª nació es Rusia, y la 4ª en Inglaterra. A través de 70 años y 5 idiomas nos ha llegado este majestuoso himno que une los corazones del pueblo de Dios, sin fronteras, para alabar al Creador Omnipotente. Es uno de los himnos más populares, interpretado por infinidad de cantantes y artistas. Disfrútenlo

Hasta la próxima y que Dios te bendiga.

Artículos Anteriores:

Brevísima historia de la Música en el Culto Cristiano I



Anuncios

Un comentario sobre “Brevísima historia de la Música en el Culto Cristiano II

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.