Un nuevo lenguaje del mundo

“Hermanos, no pienso que yo mismo lo haya logrado ya. Más bien, una cosa hago: olvidando lo que queda atrás y esforzándome por alcanzar lo que está delante, sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús.” Filipenses 3:13-14 (NVI)

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“El fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes.” Esta es una frase pronunciada por un conocido ex-entrenador de fútbol… Y en parte es así. El fútbol es algo que en términos generales es intrascendente. La supervivencia humana no depende de un balón, un campo y un puñado de jugadores.

Sin embargo es algo que atrae a las masas, sin importar donde: En las canchas de Europa están repletas siempre de partidillos de jóvenes y mayores, hay mucho fútbol en televisión y en las calles, las multitudes celebran las victorias de su equipo, y visto la cantidad de personalidades importantes que se juntan en los palcos de los estadios, da la sensación de que parece una cuestión de estado. En América este deporte se vive con pasión, sobre todo en Latinoamérica, donde han surgido las mayores estrellas que luego acaban fichando por los grandes clubes europeos. En Asia es ese deporte en alza que está causando más sensación, sobre todo, en Oriente Medio. Y en África, aún en medio de los lugares más pobres, los niños se buscan las mañas para hacerse una pelota y se apiñan para jugar en medio de un campo de tierra, o para ver todos juntos el fútbol de sus selecciones nacionales en la denominada “pequeña pantalla”. El fútbol, guste o no, causa sensación en todo el mundo. No hace falta deciros que recientemente ha finalizado el torneo futbolístico por excelencia: el Mundial. La pasión estaba (y sigue) en las calles, en las casas, en los bares, y en los medios de comunicación.

Hay dos formas de ver este fenómeno: O se ignora pensando que es algo completamente trivial, lo cual es muy loable. O analizando detenidamente, lo podemos aprovechar para una causa importante.

Gracias al tirón que tiene el llamado “deporte rey” y con la ayuda desinteresada de algunas de sus estrellas, se han realizado, partidos donde la recaudación obtenida en las taquillas, se ha usado para ayudar a los desfavorecidos.

No solo podemos hablar sobre los torneos benéficos, sino que observando atentamente podemos extraer lecciones valiosas de este deporte: Cada historia de superación que se encierra en muchos de sus protagonistas, cada gesta realizada por los equipos en las remontadas históricas, el aprender que por encima de las individualidades, por muy buenas que sean, está interés colectivo del equipo, la constancia y la lucha para poder llegar a alcanzar las metas más altas, y por supuesto, la deportividad, que ganan con creces a esos “valores”, no tan positivos (agresividad, prepotencia, racismo, etc), que en ocasiones se destacan por televisión y que por supuesto, la mayoría de aficionados sancionan y sirven de ejemplo negativo para los niños que empiezan a jugar en algún club.

Es el fútbol (y el deporte en general) por lo tanto, una nueva forma de lenguaje para el mundo, una expresión cultural. Y tenemos que aprender a valorarlo para tratar de entender la sociedad que nos rodea.

Obviamente no encontramos ejemplos futbolísticos en la Biblia, ya que en su época este deporte no estaba inventado todavía, pero sí encontramos de ese otro deporte rey (hoy día considerado deporte olímpico rey) que es el atletismo. El apóstol Pablo tomó ejemplos en la lucha y en la constancia del atleta que corre la carrera con paciencia (Fil 3:13-14 y 2ª Ti 2:5 y 4:7) y va en busca de alcanzar una meta (por cierto, en inglés “meta” se dice “goal” pronunciado “gol”). Pablo supo extraer valiosas lecciones de vida y supo usarlas en sus enseñanzas, y aplicarlas en el día a día de su ministerio.

Nosotros, como iglesia, pensando en la enorme necesidad que existe en nuestro entorno, organizamos hace casi un mes, un torneo de fútbol (en este caso, de fútbol sala, que es más pequeño). Agradecemos al Ayuntamiento de San Sebastián de los Reyes que nos haya brindado una muy buena oportunidad para celebrarlo, cediéndonos durante ese fin de semana uno de los pabellones deportivos de la ciudad y también el poder contar con un pequeño plantel de árbitros para los partidos.

El lema de este torneo “Copa Sanse” fue “Ganemos el partido al hambre” y ese es nuestro objetivo. Queremos seguir alcanzando la meta (el gol) de ayudar. De esta manera también demostramos ser luz en medio de San Sebastián de los Reyes, que es nuestro llamamiento supremo.

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