Deseo para 2015

“Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Jeremías 29:11

Abriendo regalo copia

¡Bienvenidos al 2015! Seguro que algunos lo esperaban con ganas, otros quizá no tanto y a otros posiblemente les daba igual. El caso es que es inevitable, el tiempo pasa para todos de la misma manera aunque las sensaciones sean diferentes para cada uno.

Estamos a pocas horas de ese momento tan esperado por grandes y pequeños, especialmente por estos últimos, en el que abriremos los regalos de los “Reyes Magos”, y la ilusión es muy grande en estos momentos. El pasado 1 de enero, inauguramos un nuevo año que bien podríamos tomarlo como la apertura de un gran regalo para todos.

Yo soy de aquellos que esperaba este año porque es especial para mi. Entre otras cosas, porque entiendo que el paso de los años, no debe de suponer una carga sobre nuestros hombros, sino una liberación dada por nuestra ilusión en seguir hacia delante, hacia la meta. Sí, a pesar de que nos hacemos mayores, a pesar de todos los problemas nuevos que se van sumando a los viejos que quizá arrastramos, nuestra ilusión se debe de renovar, y si no es así ¿Para qué estás viviendo?

Te voy a hacer una pregunta ¿Cuál es tu deseo para 2015? ¡Venga! Seguro que tienes alguno. Quizá te has planteado algún desafío nuevo, algún viaje importante, apuntarte a estudiar algo que puede ser determinante, un cambio de empleo, una mudanza, un nuevo reto en la carrera profesional, una ampliación de la familia…

Todo eso está genial, pero como siempre, al igual que todo lo que sucede en la tierra, tiene un límite y una fecha de caducidad. Todo al final se acaba, todo termina por cansar, aburrir o desvanecerse. Tu carrera profesional puede tener un serio traspiés por una pérdida de empleo no esperada, tu viaje se puede cancelar por multitud de motivos, o si lo emprendes quizá decepcione; no has recibido la beca para los estudios, o estos terminan por no corresponder con lo que querías hacer; no te han concedido la hipoteca para tu nueva casa, o las condiciones del alquiler son prohibitivas, etc.

Si ponemos nuestras esperanzas en todas estas cosas terrenales pueden suceder mil cosas negativas, y esa liberación que esperabas se convierte en una nueva carga aún más pesada que la del año pasado. Es bueno ponerse metas y desafíos, de hecho es algo recomendable y sano a nivel espiritual, pero no podemos convertirlo en nuestro “todo”, y mucho menos debemos emprenderlo sin contar con el apoyo y la bendición de nuestro Padre celestial.

¿Sabes qué? Dios también tiene planes y retos para ti, y es posible que coincidan con los tuyos… o mejor dicho, es posible que tus planes y retos coincidan con los de Dios, siempre y cuando estés aferrado a Él, y tu relación con Él sea constante y fluida, y esto es muy importante. He conocido personas, incluso siendo hermanos en la fe, que se han frustrado mucho porque han planificado cuidadosamente algo y luego no ha resultado, o por lo menos no como lo esperaban, y como siempre, lamentablemente, le echan la culpa a Dios. Y en última instancia, a uno mismo.

¿Qué sabemos de la mente de Dios en estos casos? ¿Acaso quiere aguarnos la fiesta? ¡De ningún modo! El conocido versículo de Jeremías 29:11 dice: “Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.” Lo más asombroso es que esto lo dice el profeta a los deportados en Babilonia, en medio de su duro exilio. Por otro lado, hay otro pasaje en Romanos, que jamás debemos de olvidar cuando las cosas no salen como uno quiere: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.” (Ro 12:2). Es decir, la voluntad de Dios es siempre BUENA ¡Dios está al control de todo!

No hace falta que busques tres pies al gato. Tu viaje quizá se podría posponer; el cambio en tu carrera profesional será hacia un lugar más idóneo que el que estabas esperando; a lo mejor Dios no quiere que vayas a vivir a ese barrio y te necesita donde estás, o en un lugar diferente; es posible que el tiempo que querías dedicar a esos nuevos estudios, que no podrán ser, se los dediques a otra cosa más urgente… y así podríamos pensar de todos aquellos deseos frustrados, siempre pensando en cual es el deseo de Dios primeramente, y recordando que lo que Dios quiere es mucho mejor que lo que nosotros queremos.

Desde arriba se ven las cosas mucho mejor que a ras del suelo, Dios en su omnisciencia (infinito conocimiento), es capaz de ver el cuadro completo de tu vida y dentro de ella, este nuevo 2015. Confía en Él y piensa que lo que hace es bueno. Planifica este año juntamente con Él en oración y sincroniza tus deseos con los de Él, verás como te quitas esa carga tan grande llamada “frustración”. ¡Feliz 2015!

 

Artículo de Santiago Hernán

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