Padre de una multitud

“He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes.” Génesis 17:4

Padre hijo sombra copia

En estos tiempos hay muchas cifras, de esas que difunden los medios de comunicación, y que de alguna forma nos orientan para saber en qué estado está nuestro país. Pero sin duda, la que más preocupa, es la del número de personas que están en situación de desempleo. Un drama social por el que ciudadanos y autoridades deberían de tratar de trabajar en favor de, que ese gigantesco número, se vea reducido.

Hay otra cifra de la que se habla poco en los medios, pero que es igualmente preocupante. No tanto por sus negativos efectos inmediatos, que los tiene, o estén relacionados con el problema del empleo, sino por el futuro del país, ya que cada vez se vuelve más incierto. Esa cifra es la “tasa de natalidad”, la cual es muy baja en nuestro país, y no parece que nuestras autoridades pongan mucho empeño en querer aumentar. Este es un problema de presente pues a menos niños nacidos, menos empleo en todos los sectores que rodean al cuidado y desarrollo de los pequeños (educación, alimentación, guarderías, juguetes, entretenimiento, etc). Y también es un problema de futuro, en el que con un país muy envejecido, se desequilibre definitivamente nuestro sistema de pensiones, haciendo que los que hoy día son jóvenes, dentro de unas décadas quizá ya no cobren prestación.

Dejando de lado los problemas del país, no deja de ser una bendición ser padre. Muchas personas con las que hablo no opinan igual, ya que sólo ven inconvenientes por el alto grado de responsabilidad e implicación. En parte no les falta razón: Tener un hijo cambia completamente la vida y hay que aprender a renunciar a muchas cosas, sin embargo ¡Qué gozo provoca ver como llega corriendo a abrazarte con una sonrisa cuando llegas del trabajo! O ver como se desarrolla poco a poco, cuando aprende cosas nuevas o cuando sorprende con algo que no esperabas, o cuando ve, que después de inculcarle la fe en el Señor, su vida cambia completamente.

Tener hijos fue uno de los primeros mandatos de Dios al hombre: “Fructificad y multiplicaos” (Gn 1:28) y forma parte de la naturaleza humana original, en el que una señal de poder y bienestar en la familia era su amplio tamaño, lo cual provocaba admiración en las familias circundantes.

Abram estaba llamado a ser un hombre grande en el mundo (Gn 12) y quiso ser padre de muchos, pero la infertilidad y la edad de su esposa eran un obstáculo casi insalvable para él. Pero sabemos como cambió la historia. El poder de Dios no tiene límites y demostró a Abram (que cambió su nombre a Abraham), que obra milagros. Siendo anciano se convirtió en padre, y sería el inicio de un pueblo entero muy especial, no por el hecho de haber surgido de esta manera milagrosa, sino porque el que procuró este crecimiento y esta bendición fue el mismo que hizo los cielos y la tierra, que iba a usar a esta nueva nación para proclamar su Nombre entre el resto de naciones, y porque el fiel y obediente Abraham cumplió también su parte del pacto con Dios.

Todos estamos llamados a fructificar y multiplicarnos. Dios se lo prometió a Abraham y lo promete a la iglesia hoy día. Pero si no tienes pareja, o si la tienes, pero no tienes hijos, no hace falta que vayas corriendo a buscarlos. La multiplicación que Dios espera de ti, no es tanto física sino espiritual. Quiere que vayas a proclamar Su Palabra a aquellos que te rodean para que hayan nuevas criaturas. Dios ha establecido un pacto espiritual por el cual te lo ha dado todo, pero a cambio espera fidelidad y obediencia a su mandato. Abraham fue padre de un pueblo, el de Israel, que estuvo llamado a ser luz a las naciones (Gn 12:3). La Iglesia de Cristo también está llamada a ser luz a las naciones, en la actualidad.

En el día del padre, anímate y atrévete a ser padre (sí, si puedes físicamente también ¿Por qué no?), pero sobre todo, espiritualmente a aquellos que hoy están sin uno en el mundo. Imagina que tras saberlo o sin saberlo durante tu vida en la tierra, el día de mañana, estando en el cielo, se te acerca una persona y te dice “Gracias al mensaje que me diste estoy ahora aquí” ¡Qué gran gozo!

Artículo de Santiago Hernán

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Un comentario sobre “Padre de una multitud

  1. Santiago….¡ buen artículo ! tal parece que estabas escribiendo lo que sucede acá en México, pero me dí cuenta que era España, cuanto lo lamento pero a la vez das ESPERANZA , eso es mejor..QUE DIOS LOS BENDIGA a tu IGLESIA y a TI.

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