Precursores de la Reforma (4): Jerónimo Savonarola

“Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí” Juan 5:39 

Nació el 21 de septiembre de 1452, tercero de siete hijos de una familia noble en Ferrara, Italia. Sus padres eran personas cultas, y gozaban de mucha influencia. Su abuelo paterno era un famoso médico de la corte del Duque de Ferrara, y los padres de Jerónimo deseaban que su hijo llegase a ocupar el lugar de su abuelo. En el colegio fue un alumno que se distinguió por su aplicación.

En 1474 ingresó en la orden de los dominicos, en Bolonia. Hizo su primera aparición como predicador en 1482, en el priorato de San Marcos, la casa dominica de Florencia. Sus sermones se centraron cada vez más sobre el pecado de la sociedad, y atacó de forma abierta la corrupción y a los partidarios aristocráticos de los Medici. Su popularidad creció rápidamente, y en Cuaresma de 1491 se le invitó a predicar en Santa María de las Flores, la iglesia más importante de la ciudad. Allí se vio claramente que su prédica no era del agrado de los poderosos. Lorenzo de Medici trató de hacerlo callar; pero el fraile le respondió que no podía callar la Palabra de Dios.

A los pocos meses, Savonarola fue electo prior de San Marcos. Cuando algunos de los frailes le señalaron que era costumbre que cada nuevo prior le hiciera a Lorenzo una visita de cortesía, para agradecerle su buena voluntad para con la casa, fray Jerónimo sencillamente contestó que su elección se debía a Dios, y no a Lorenzo, y que por tanto tenía que retirarse a darle gracias a Dios y a ponerse bajo sus órdenes. Poco después hizo vender todas las propiedades del convento, y dar el dinero a los pobres. La vida de los frailes se volvió un ejemplo proverbial de santidad y servicio.

En 1493 el papa Alejandro VI, lo nombró su primer vicario general y aprobó su propuesta de reformar la orden dominica en Toscana. Entonces sus sermones se hicieron políticos. En uno de ellos, anunció con claridad la próxima llegada de los franceses dirigidos por el rey Carlos VIII. Cuando esta predicción se cumplió con la aparición de las fuerzas francesas invasoras en 1494 recibió a Carlos en Florencia. Cuando los franceses abandonaron la ciudad, se había creado una república de la que fueron excluidos los Medici, y él se convirtió, aunque sin funciones políticas, en su guía y espíritu animador.

Ni siquiera el papa Alejandro VI se vio libre de sus denuncias. Su interpretación de las Sagradas Escrituras, disgustaron a Roma; y en 1495 fue acusado de herejía. Al no presentarse en Roma, se le prohibió predicar. Rechazó con indignación los intentos de conciliación del papa, quien de nuevo le prohibió predicar, aunque Savonarola ignoró esta orden.

Mientras tanto, las dificultades comenzaron a intensificarse en su patria, lo que aceleró la reacción contra Savonarola, pues más tarde fue acusado de provocarlas. En el punto crítico de la lucha, en 1497, llegó una condena de excomunión de Roma. La declaró nula públicamente y se negó a someterse a ella. Durante la epidemia de peste, a pesar de no poder actuar por estar excomulgado, se dedicó con entusiasmo a atender a los monjes enfermos.

Durante su corta influencia, el predicador fue amenazado; excomulgado y en 1498, fue declarado culpable de herejía y enseñanza sediciosa, y condenado a muerte. La única misericordia que se tuvo con él fue ordenar que se le ahorcara antes de quemarlo. Murió con serenidad ejemplar. Fue ejecutado el 23 de mayo de 1498, y su cuerpo fue quemado en la plaza pública. Sus cenizas fueron arrojadas al río Arno.

Al Predicador y reformista italiano, cuyo intento entusiasta de eliminar la corrupción terminó en martirio, se le recuerda como uno que dejó en los márgenes de las páginas de su Biblia notas escritas mientras meditaba en las Escrituras. Conocía de memoria una gran parte de la Biblia y podía abrir el libro y hallar al instante cualquier texto bíblico. Pasaba noches enteras en oración. Entre sus libros se encuentran títulos como “La Humildad”, “La Oración” y “El Amor”.

Artículo de Sidney A. Orret

“Dejad que el abismo de mis pecados se disuelva ante el abismo del perdón” Jerónimo Savonarola

Anuncios

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.